Mi trabajo como becaria en la universidad era encargarme de una de las salas multimedia. No solo debía estar ordenada, recogida y manteniendo la limpieza entre clase y clase, si no que, además, debía ayudar a los alumnos y profesores con los programas de la sala. Muchos de los docentes no terminaban de hacerse al sistema operativo Mac (el propio de la sala, dado que era una sala multimedia específica para asignaturas de diseño), así como los estudiantes tampoco dominaban algunos de los programas instalados.
Ahí fue dónde empecé a tomar contacto con los programas de diseño necesarios en mi carrera (Publicidad) y dónde agarré soltura: Para poder ayudar a otros, yo misma debía saber manejarlos.